NOTICIAS

Entérate de nuestros
últimos movimientos.

¿Será que podemos pasar del reclamo a la acción?

example graphic

Miguel Niño Sandoval, jurista y docente durante la sesión de Pedagogí­a de la Polí­tica de la Unidad

 
En la coyuntura de las marchas campesinas en Boyacá surgió la pregunta que hoy anima a Miguel Niño Sandoval, integrante de la Comisión de Paz e la Arquidiócesis de Tunja y de la Mesa de Negociación con el Gobierno Nacional, quien en su extensa experiencia en el ámbito jurídico y académico, encontró un terreno abonado para sus reflexiones sobre la Política y el Derecho en la conformación de la Asociación Campesina de la región en la cual vive.
 
Y en ese sentido, su reflexión comienza por darle la vuelta al concepto de la Política, frente al cual siempre sintió una gran resistencia, pero que hoy, animado desde una perspectiva singular, logra encontrarle otro significado. "Hacer el bien al otro es un acto político", esta afirmación contiene una idea principal y es que la Política es arte de servir al otro, de procurar el bien común, y que cualquier otro tipo de motivación, la desvirtúa. 
 
Esa es la esencia de la Política de la Unidad, iniciativa nacida en Nápoles, Italia, en 1996, y que va más allá que los partidos políticos, se propone como lugar de encuentro de las diversas corrientes ideológicas que aun en su diferencia tienen punto de encuentro en ideas de servicio colectivo y bienestar común. En la Política de la Unidad la diferencia se reconoce como una riqueza que permite aportar a la construcción del bien común, al complementar y contrastar las ideas de cada partido o corriente política, y generando una verdad compartida entre quienes participan de este proceso de Unidad. 
 
El político de la Unidad trabaja con el Otro
 
Dice Miguel Niño Sandoval al respecto "El político de la Unidad no puede solo, necesita otros cuatro que lo levanten y lo metan por el techo", es decir, en la política de la Unidad no prevalece la mejor idea de algunos, sino la mejor idea de todos, lo que renueva el ejercicio de representación política y de participación en la administración de lo público. 
 
El concepto que consolida este pensamiento es el de la Fraternidad, el tercer principio olvidado de la Revolución Francesa, a través del cual es posible que emerga una una conciencia cívica que se pueda aplicar en la vida práctica, en las relaciones de cada día, en la relación con el Otro, con los Otros y con lo Público. 
 
En este punto, Miguel Niño Sandoval comparte la experiencia vivida en Tenjo, donde la alcaldía incrementó fuertemente el impuesto predial en Diciembre, lo que provocó una reacción organizada de parte de la comunidad, la cual institucionalizó un villancico "tapa huecos", en el que entonaban el "tuqui, tuqui, tuqui, tuqui" de un conocida canción navideña mientras se señalaban con la mano el propio cuello cuando estaban a la vista del alcalde y de los funcionarios públicos, logrando unas acciones de respuesta de la institucionalidad, la cual finalmente termino aceptando estas voces, reconociéndolos como sujetos con una relación activa con la administración. 
 
Frente a esto, afirma que "Todo acto injusto deber ser comunicado, sino, se es cómplice del abuso". Luego, sugiere que se debe hacer un gran silencio, porque este es la fuente del diálogo. Si el ciudadano no escucha, si el administrador público no escucha, no es posible que surja el diálogo, la conversación entre las partes, no es posible, entonces, que se encuentre la verdad del asunto que los convoca. Al final, afirma, todo problema debe llegar a la verdad. 
 
¿Cómo hacer con las ideas de una política renovada desde lo colectivo, apoyada en una verdad construida con el aportes de todos, en un ambiente agresivo como puede ser el Congreso o una Asamblea o un Consejo?
 
Miguel Niño Sandoval dice que hay dos caminos "o nos inculturamos o esperamos". Es decir, o pasamos a la acción de transformar el espacio de lo político o nos quedamos esperando que alguien más lo haga algún día. Luego, amplía su idea cuando afirma que "la democracia desde la Unidad es distinta, porque es ética, porque no se hace a las espaldas del Otro, sino con el Otro. Y en esos espacios viciados por las malas prácticas se requiere que, al menos, haya una voz, una primera voz, que recupere el sentido de lo que se hace. Después de una sonrisa y una pausa, agrega una frase más "La vida es una investigación que lleva a la verdad". Y ese es el fundamento que permite poner diferentes ideas sobre la mesa y en total desapego ser capaz de perder la propia idea, pero para eso se necesita que la idea que está al frente sea la verdad, la que reune todos los pedazos de verdad que cada corriente política, que cada persona que participa tiene sobre el asunto que se aborda en lo público.  Esto nos llevaría a una "democracia inteligente", a encontrar el acto positivo popular, en el que todos estamos de acuerdo. 
 
La realidad electoral que se refleja a través de los medios desanima al ciudadano de a pie, el negocio con los votos, con las necesidades del pueblo, y hace que la abstención sea una opción de manifestar un rechazo hacia los políticos y lo que representan. Sin embargo, esta forma de protesta facilita el camino para que los grupos de siempre sigan haciendo lo mismo. 
 
La abstención y el voto en blanco, el reflejo de la no relación entre políticos y ciudadanos
 
En el fondo, tanto la abstención que es dañina para el sistema democrático, como el voto en blanco, son la manifestación de la ausencia de relaciones entre las personas y sus gobernantes, por lo que en tiempos de elección es evidente la dificultad para el reconocimiento y la identificación entre unos y otros, apostando por un trabajo de imagen que se asemeja más al de un producto que al de una persona con ideas propias o construidas con la gente. 
 
En ese escenario, el político - candidato se exhibe como el poseedor de una verdad, de una solución, para los problemas de la sociedad. Mientras que el ciudadano - político no halla una propuesta que se relacione con sus reales necesidades y expectativas. No se encuentran porque no se conocen, entre ellos no existe una relación ni un diálogo que aborde mínimamente los asuntos importantes entre representados y representante. 
 
Y ese es un fruto, entre otros, del estilo y el sentido que el ciudadano le da a la participación política y a su compromiso en la construcción de caminos que lleven al bien común. En esa no relación, el ciudadano - pasivo es corresponsable con el político - paternalista de que los espacios de participación se desaprovechen y se siga alimentando el ciclo de una política mal entendida, que sirve a intereses de grupos y no a intereses colectivos. 
 
El ciudadano como constructor de diálogos
 
Frente a este escenario, plantea Miguel Niño Sandoval, que es urgente empezar el diálogo entre ciudadanos y políticos, así como entre políticos, y que no se quede ahí, que vaya permeando esta forma abierta e incluyente en las prácticas de políticos, ciudadanos y administradores de lo público. "Así no me olvido. Hay un diálogo constante, voy a donde ellos están, y juntos se proponen cosas para hacer, para llevar a la práctica una política del bien común y con el Otro". 
 
Ante la diferencia de pensamiento con el Otro, Miguel explica que lo primero es escuchar con respeto, apreciando la parte de verdad que hay en las ideas del Otro. Así se produce una participación activa, en la que no se queda callado, se dice lo que se piensa, y también se escucha, estar en una relación contínua que nos permita conocernos y apreciarnos, y construir juntos los caminos necesarios para el logro del bien común. 
 
Fuente: Humanidad Nueva Medellín

TODAS LAS NOTICIAS
SÍGUENOS
Visita nuestras redes sociales y únete
CONTÁCTANOS
Comunicación Activa Ltda.
Dirección: Calle 45D No. 76A - 03. Medellín, Colombia.
Teléfono: 416 1858
e-mail: info@comunicacionactiva.com.co
NIT: 811.005.344-3
VOLVER ARRIBA
Comunícate con nosotros. Cuéntanos tus ideas.